La Quinta Columna
1 Timoteo 4:16 - Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren
En una ocasión, en España, había una ciudad sitiada por cuatro lados, la cual contaba con una gran protección militar. Día y noche, hombres fortalecidos y bien armados velaban los cuatro puntos cardinales de la ciudad, con la meta de que ningún enemigo pudiera entrar y hacer daño o saquear sus bienes. Debido a tal protección, los habitantes comenzaron a vivir muy confiados, pues sabían que no había manera de que un ataque surgiera ni del Norte, del Sur, del Este, o el Oeste. Sin embargo, un día, comenzaron a ver soldados de su ejército que caían muertos de manera inesperada, nadie notaba al culpable de esto, los bienes comenzaron a desaparecer sigilosamente, todos en pánico, luego de reflexionar, comenzaron a gritar; “Cuidado con la Quinta Columna.” También añadieron, tal parece, que nos hemos enfocado tanto en los cuatro puntos cardinales externos, y hemos olvidado el más importante, aquellos oponentes que pueden surgir desde adentro. Nos hemos preparado tanto para los enemigos de afuera, que hemos olvidado el más peligroso de todos, aquel que SURGE DESDE ADENTRO! Para Reflexionar……
Tal como en la historia de la ciudad en España, es común que como Cristianos, tendemos a enfocarnos mucho en lo externo, lo que viene de afuera. ¿Cuántas ocasiones no hemos escuchado casos donde hasta por lo más mínimo que nos ocurre, se culpa a algo o alguien externo? Por ejemplo, se nos cae el celular, y decimos; “Hoy el enemigo anda molesto,” encontramos mucho tráfico en la carretera y decimos, “Parece que hoy todo se levantará contra mí,” un compañero nos da una mala mirada y decimos, “Mis enemigos andan en busca de mi cabeza,” entre tantos otros, la realidad es que es fácil pensar que los grandes enemigos y las más dificultosas batallas vienen de afuera, debido a que esto no coloca la responsabilidad o culpabilidad sobre nosotros. A través de tal acusación, nosotros pensamos no ser los culpables, sino aquello o aquel que anda detrás de nuestra cabeza. Este pensar ha trascendido por la historia, y hoy en día, se han abrazado muchísimas frases basadas en tal concepto, las cuales remueven parte de nuestra responsabilidad como Cristianos de no solo tener cuidado con lo que nos RODEA, sino también Aquel y Aquello que HAY EN NOSOTROS. Hoy más que nunca, es necesario que nuestra generación entienda que así como existen cuatro puntos cardinales, también existe una Quinta Columna, aquella que no abre paso para un enemigo externo, pero si tiene espacio suficiente para que nazca un enemigo interno, nuestro YO, nuestra Carne, nuestra Concupiscencia.
Pablo, a lo largo de su jornada ministerial, sus batallas, sus naufragios, logró identificar este reto para la iglesia, en especial en la juventud. Al redactar esta carta pastoral dirigida hacia su compañero el joven Pastor Timoteo, es inevitable brindarle consejos muy valiosos y omitir el más importante de todos; “Cuidarse de Sí mismo.” Notemos que ambas cartas a Timoteo están repletas de consejos para él y para la Iglesia y el liderato, sin embargo, de todos, el más importante para Timoteo, era cuidarse de sí mismo y también de la doctrina, la enseñanza. Timoteo, al ser un joven pastor, él también tuvo sus dudas, sus momentos dificultosos, de tentaciones, y de mucho más que el pudo haber enfrentado, sin embargo, a Pablo le preocupó más el enemigo interno de Timoteo, no los de afuera. Pablo también tuvo un tiempo donde su peor enemigo lo había dominado, era un perseguidor de la iglesia, conocía lo que es estar fuera de Cristo, ahora, al tener al Espíritu Santo, no niega la existencia de tentaciones y retos internos, sino que confirma que los tales pueden ser derrotados. Sabemos que en lo interno, en nuestro YO, es allí donde se manifiestan un sinnúmero de emociones tanto negativas como positivas, además, Santiago también nos dice que somos tentados por nuestra propia concupiscencia, la cual da nacimiento al pecado si se lo permitimos. La batalla interna es más peligrosa de lo que pueda parecer, esta ha llevado a suicidios, a apartarse, a aislarse, y mucho más, resultados que nos pueden costar la vida, o aun la salvación. Al igual que Timoteo, nuestra generación no deja de batallar con la Quinta Columna, es por esto que el mundo y las corrientes se enfocan en llegar a tu interior, porque saben que si logran ponernos en acorde con nuestro enemigo interno, él tomará control de nosotros. Por eso tenemos un mundo que va por nuestra identidad, nuestro sentir, lo que somos, aquello que influye internamente. Como lo vencemos, que hacemos ante la Quinta Columna?
Tenemos que reconocer que así como en nosotros existe un Enemigo, una Quinta Columna, también en nosotros Mora un Santo Espíritu. Así como nuestro Interior puede ser nuestro Lugar de Tentación, también podrá ser nuestro Lugar de Transformación. Una Batalla interna y espiritual, solo se puede ganar con ayuda interna y espiritual. Es por esto, y mucho más, que también Jesus mencionó que Él se iría, y vendría Uno como El, que morará en nosotros, que os guiará a toda Verdad, Justicia, y sobre todo, sería nuestro Mejor Amigo. De las mejores maneras de Cuidarnos de Nosotros Mismos, es Cuidando de Nuestra Relación con el Espíritu Santo. El no realiza el trabajo por nosotros, pero si nos ayuda a tener el Dominio Propio necesario para vencer tal enemigo. Es alarmante, le hemos enseñado tanto a nuestras generaciones a buscar al Espíritu para cortarle la cabeza a Goliat, mas nunca les hemos enseñado a buscar al Espíritu no para luchar con una Espada, sino con una Cruz, para poder ejercer dominio propio sobre nuestra Carne, nuestra Tentación, nuestro Yugo, aquello que puede más que un Goliat. Hemos preferido Dar Espadas a Nuestra Generación, y no una Preciosa Cruz la cual puede mucho más. Por lo tanto, nuestra Generación tiene que Instruirse, Capacitarse, entender la seriedad de su YO, pero también apreciar, intimidar y conocer al Mejor Ayudante que tenemos. Moises, tuvo que pelear contra un Ejercito de origen inesperado e interno en Refidim, David tuvo que batallar contra su YO en la Azotea, Moises logró vencer con sus Manos alzadas, y dos ayudantes sosteniendole, más David primeramente perdió, enfocado tanto en los ejércitos, y no el gigante en su interior.
Hay batallas Internas que quizás hemos logrado Vencer, pero también quizás hay batallas Internas que aún nos dominan, que aún nos da trabajo ejercer Dominio Propio, recordemos, la Palabra dice que Dios no permite tentación en nosotros que no podamos vencer. Jesus murió en la Cruz para Vencer TODO Pecado, eso incluye nuestro YO, por lo tanto, si Cristo venció TODO Pecado, también traigamos nuestro TODO ante Él, incluyendo nuestro YO.
Así como existe una Quinta Columna (Nuestro YO) que nos Persigue, también existe una Piedra Angular (Cristo) que aún nos Sostiene.
"Así como existe una Quinta Columna (Nuestro YO) que nos Persigue, también existe una Piedra Angular (Cristo) que aún nos Sostiene."
Autor: Jorge Colón
theoreihub@gmail.com
3.13.2025